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31 octubre, 2014
| Escrito por Andrea López
 Habremos visto a algún perro espabilado jugando al fútbol. Quizá a un gato. ¿Pero a un poni? Es cuanto menos extraño. ¡Pero muy gracioso! 
Este pequeñín se recorre medio campo buscando la pelota y trata de pasársela a su dueño con un golpe de hocico. Se lo pasa tan bien que si pudiera sonreír lo veríamos mostrando toda su dentadura. Qué, ¿que no te lo crees?
¡Júzgalo por ti mismo!