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10 diciembre, 2014
| Escrito por Miriam Roberto Velert

Paul Rosolie es un reportero y naturalista de 30 años que ha querido experimentar por primera vez en la historia, qué se siente al ser tragado vivo por una anaconda gigante sin morir en el intento. El reto fue grabado para un programa de Discovery Channel, Eaten Alive, el cual se emitió el pasado domingo tras levantar muchas polémicas.

¿Crees que lo consiguió? ¿Es posible ser comido vivo por una anaconda?

Como habéis podido comprobar en el vídeo, Rosolie está equipado con un traje especial y tras empaparlo en sangre de cerdo, la serpiente de 8 metros comienza a enrollarse alrededor de su cuerpo para inmovilizarlo. Llega un punto en el que el naturalista no puede sentir sus brazos y su ritmo cardíaco alcanza las 180 pulsaciones.

Finalmente, este hombre decidió abortar el experimento alegando que sintió cómo la serpiente estaba, aún llevando el traje acorazado, apunto de partirle el brazo.